Ignasi Mundó, el pintor

enero 22, 2008

La pintura de Mundo parte siempre de unos planteamientos difíciles, como en un constante desafío de ella consigo misma, y ahora, llegado el artista a su plenitud, aunque no haya renunciado a someterse, como punto de partida, a las pruebas más arduas —antes al contrario, parece perseguirlas con mayor insistencia—, diríase que ha ganado confianza con respecto a ellas, en la seguridad de que acabará venciéndolas airosamente. Y es esto, esta confianza, que también se comunica al espectador, lo que hace que esta pintura se sostenga en un punto de, en definitiva, muy grata facilidad en la dificultad.

mundo.jpg

Mundo es un colorista extraordinario, pero lo es de un modo especial: no gozándose en el color, en sus halagos y suculencias, como suele ocurrir en los pintores a quienes se acostumbra a dar tal calificativo, sino exaltándolo sin amabilidades, casi como si lo sufriera; o quizá mejor, como si quisiera hacerlo sufrir, punzándolo o acosándolo para exprimirlo en sus últimas y más radicales esencias. Su color es, así, de una riqueza e intensidad imperiosas; pero no es suntuoso, ni está atesorado querenciosa o avaramente, sino prodigado con una especie de furor, como arrojado al fuego vivo en que, chisporroteando ruidosa y triunfalmente, se ha de consumir. Y algo parecido cabe observar respecto a otros aspectos sustanciales de sus obras, interpretados por él con no menor originalidad. Tal es, por ejemplo, la composición, sólidamente estructurada siempre, pero no como mejor parecería que tal cosa podría conseguirse, esto es, mediante el reposo de las formas; lejos de ello, Mundo tiende a infundir a éstas una gran movilidad, incluso a introducir aparentes contradicciones entre ellas. Si, al cabo, impera la conciliación, no es nunca en menoscabo del dinamismo y de una especie como sostenida agresividad a que, básicamente, como necesidad para él insoslayable, las somete en todo instante. De aquí esas tensiones interiores que recorren por dentro toda la obra de Mundó, que se corresponden cabalmente con las establecidas con respecto al color y que son las que le comunican a esa obra su extraña fuerza, su casi insolente inquietud. Es una obra que se produce por nerviosas, hirientes sacudidas, con multiplicidad de direcciones, planos, forzamientos de perspectivas y contrastes cromáticos, pero que acaban concertándose en una superior coherencia, precisamente porque nada de ello ha sido soslayado ni disminuido.

Santos Torroella, crítico de arte
(«El Noticiero Universal», Barcelona, 21-1-1970.)

One Response to “Ignasi Mundó, el pintor”

  1. Enigmatico Says:

    Hola, no he visto ninguna direccion para contactar contigo; me interesa un intercambio de enlaces no reciproco con paginas de tematica relacionada.
    Contacta conmigo en acertijosymascosas@yahoo.es si te interesa.
    Gracias
    Jose

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