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Autor: Jose Luis Fuentetaja
Título: Estudio de espalda
Año: 1982

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Autor: Jose Luis Fuentetaja
Título: El encuentro
Año: 1983

Fuentetaja es el artista que oculta una verdad que sólo se revela a los privilegiados. Nos describe los cuerpos femeninos con una exquisitez y verismo rayanos en la perfección. Fuentetaja dibuja y pinta como quiere y las mujeres de sus obras viven, piensan y sienten como si palpitasen entre nosotros. A pesar de que no nos lleguen sus voces, el soplo de su aliento o el roce de sus cuerpos los percibimos con una sensación casi física. Son mujeres que rezuman una atracción inconogcible que las envuelve como un resplandor. Su belleza nos atrae irresistiblemente tan pronto las vemos. Pero a veces, en insólitas ocasiones, cuando menos lo esperamos surge el Fuentetaja interior, el reflexivo, y vemos asomar el sinuoso fluir del espíritu en el brillar de unos ojos, en el gesto casi imperceptible de un rostro o en el mohín de unos labios.

 

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Fuentetaja rinde un verdadero culto a la mujer. A la mujer en todos sus estados anímicos o temporales. Y las sorprende en su adolescencia, en su juventud, en la plenitud de su edad y belleza. Porque la mujer es un misterio perenne que Fuentetaja intenta desvelar poniendo en el empeño toda su voluntad y sabiduría. Y pinta a la muchacha en la flor de su existencia, y a la mujer rebosando todo el magnetismo de su feminidad.

El misterio, ese misterio que tanto le atormenta, está ahí, en esas obras pintadas con fervor y pasión magistrales. Un misterio que compone una serie de mitos que difícilmente podríamos desarraigar. Porque la mujer tiende hacia lo oscuro e indefinible cuanto más clara y razonable nos parece. Y es en esa trampa, en ese contrasentido donde no se deja engañar el talento del artista.

Fuentetaja, dejando para más adelante la pintura al óleo, hogaño se dedica a cultivar la técnica del pastel. Y he aquí, en estas series de figuras femeninas, el resultado de un año de labor fructífera en todos los sentidos. Porque, en esta especialidad que encumbró a Chardin, su arte alcanza las más sutiles vibraciones, las calidades más intensas y luminosas. Pasa, insensiblemente, de las gamas cálidas a una sinfonía de colores azules, grises, rosas, naranjas, blancos, violetados que nos sumerge en un verdadero éxtasis espiritual con el Mediterráneo al fondo.

Fuentetaja nos invita a la reflexión con el testimonio elocuente de su obra. Concluye mostrándonos el fin de todo simbolizado por esa Némesis alucinante cubierta con su capa de sombras. Una amenaza que parece haber arribado a esa desierta playa del Mediterráneo a bordo de la barquichuela destrozada por los tiempos y el oleaje y que presentimos ha surcado, desde remotas edades. La laguna Estigia con las almas de los muertos tripulada por el viejo Carente. La diosa de la venganza se yergue para anunciarnos la muerte de cuanto late en la tierra. Viene de las entrañas de la noche y con su rostro lívido y sus ojos desprendiendo negrura nos advierte que no tenemos salvación. Destruimos el paraíso, la virginidad de lo existente y debemos pagar nuestra culpa. Del cataclismo inminente sólo ha de quedar el Jesucristo y el niño de celuloide sin brazos abandonados en la barca. Símbolos de la divinidad que vino a salvarnos y convertirnos en estatuilla de yeso y el de la inocencia mutilada por los hombres.

He aquí, pues, el máximo testimonio de ese misterio llamado mujer. Fuentetaja nos lo ofrece con toda imparcialidad para que saquemos las conclusiones pertinentes.

Opinió de José Alcalá Vargas
CRITICO DE ARTE. MIEMBRO DE LA ASSOCIATION MONDIALE DE LA PRESSE PERIODIQUE